CONOCE LOS VALLES
VEGA DE PAS - SAN PEDRO DEL ROMERAL - SAN ROQUE DE RIOMIERA - SELAYA
Descubre Los Valles Pasiegos
Bienvenido a una de las zonas más desconocidas y llenas de encanto de Cantabria.
Los Valles Pasiegos se encuentran situados en la zona sureste de Cantabria. Esta comarca limita al norte con Santander, al oeste con el Besaya y al este con el Asón-Agüera y Trasmiera, todas ellas pertenecientes a Cantabria. En cambio, al sur limita con Campoo-Los Valles, aun de la comunidad, y con Las Merindades, ubicada en Castilla y León.
Las Tres Villas Pasiegas se componen de la Vega de Pas, San Pedro del Romeral, San Roque de Riomiera y, la última incorporada, Selaya.
Cultura, historia y tradición
La primera vez que es mencionada la zona data del año 1011, cuando el Conde Don Sancho de Castilla realiza una donación al Monasterio de San Salvador de Oña, comentando que los valles, aquellos que actualmente conocemos como La Vega de Pas, estaban siendo ocupados.
La Vega de Pas, junto a San Pedro del Romeral y San Roque de Riomiera, conforma el conjunto denominado las "tres villas pasiegas", aunque sus características fueron extendiéndose a lo largo de los distintos valles con el paso del tiempo.
El territorio siempre fue conocido como una zona de montañas bravas, cuyos lugares eran habitados por individuos con personalidades muy singulares, siempre en contacto con la naturaleza y adaptando su modo de vida al ecosistema, viviendo casi en nulo contacto con el resto de habitantes de la región.
La gente de los valles dejó diversos signos de identidad como pueden ser el cuévano, el salto pasiego, la repostería artesanal, las mudas o las cabañas pasiegas. A su vez, procedentes de esta tierra, fueron muchas de las amas de cría de la Corte española durante siglos y destacan figuras de gran importancia como el Doctor Madrazo.

CABAÑAS PASIEGAS
Las cabañas pasiegas son un tipo de arquitectura tradicional de Cantabria (sobre todo la zona sur de los Valles Pasiegos) que fusionan una vivienda con el pajar y el establo. Su origen documentado se remonta al siglo XVI, aunque no hay constancia de cuál es la fecha exacta de su creación.
Generalmente, las cabañas están hechas de piedra, madera y techadas con tejas de cerámica. Suelen tener una planta rectangular o cuadrada. Las paredes de piedra son gruesas, lo que ayuda a mantener el calor en invierno y la frescura en verano. El techo habitualmente es a dos aguas para facilitar el drenaje del agua y lograr que no se acumulen grandes cantidades de nieve sobre ellos. Se extienden a los largo de los valles, debido a que se utilizaban varias en función de los movimientos del ganado, aprovechando así el entorno natural.

MUDAS
La muda es el cambio de cabaña periódico realizado por los pasiegos desde lo alto de las montañas hasta el cauce de los ríos a través de los valles. Estos movimientos se llevaban a cabo en busca de los mejores pastos para el ganado. A su vez, aprovechaban el entorno natural para obtener los mejores emplazamientos y las mayores facilidades para hacer su vida cotidiana. Durante los meses cálidos se instalaban en las zonas elevadas, y en cuanto comenzaba a ser presente el frio, descendían a través de las pendientes. Gracias a los desplazamientos, los valles han adquirido ese paisaje tan característico con cabañas pasiegas y muros de piedra a diferentes alturas de las montañas.
Actualmente muy pocas familias siguen implementando estos movimientos debido al abandono de la actividad ganadera.

SALTO PASIEGO
El Salto Pasiego o dominio del "palu" fue reconocido por el gobierno un Bien de Interés Local Etnográfico Inmaterial en varios municipios, incluyendo las tres villas pasiegas, desde el 16 de septiembre de 2015.
Se trata de una tradición arraigada desde tiempos muy antiguos que ha perdurado hasta la actualidad. Consiste en una vara de avellano blanco flexible y recta, cortada antiguamente en la luna menguante de enero. El uso principal tiene relación con la comodidad y accesibilidad de los pasiegos, que emplean este elemento para salvar los muros de piedra entre las fincas y superar los obstáculos del monte durante las mudas entre cabañas. A su vez, eran utilizados para la caza, como medio transporte de bultos, e incluso fue usado como elemento de cortejo. Estas prácticas eran fundamentales en la vida de los pasiegos y a día de hoy dispone de una modalidad deportiva.

CUÉVANO
El cuévano es un cesto, normalmente de mimbre, caña o cortezas de avellano entrelazadas entre sí, de anchura mayor por la parte superior que por la inferior.
El cuévano de la zona pasiega ha sido usado de diversos modos en función de la necesidad del usuario que lo transportaba. Disponían de asas aquellos utilizados para transportar alimentos, pequeños animales o pasto en la época de siega. En cambio, habitualmente las mujeres, disponían de unos con rodetes (paños en forma circular) para transportar sobre la cabeza, al igual que unos de mayor tamaño para llevar consigo a los bebés mientras continuaban sus labores en el campo y posteriormente poder utilizarlos como cunas en las propias cabañas.

TRAJE PASIEGO
El traje pasiego es aquel utilizado por los pasiegos, extendiéndose la vestimenta tradicional a lo largo de toda la comarca. El mejor conservado y más empleado data del siglo XIX.
Estos trajes llevan consigo unos complementos muy característicos, el "palu" para el hombre (usado en el día a día) y el "cuévano niñeru" para la mujer (empleado por las amas de cría).
Habitualmente, el conjunto masculino es de terciopelo de color marrón, con chaleco, faja, chaqueta y calzón. El femenino varía más en cuanto a los tonos, y consigo llevan un delantal y bordados tanto en la parte superior como en la inferior. El calzado que ambos portan son los chapines (paños para cubrir los pies) y las albarcas o chátaras, hechas de una sola pieza resistente, sujetas al empeine y al tobillo con unas finas correas.
A diferencia del pasado, que los usaban en el día a día y disponían de varios en función del acontecimiento o labor a emplear, actualmente solo son portados en las festividades de los valles.

SOBAO PASIEGO
Los sobaos son uno de los platos dulces típicos de Cantabria, destacando los procedentes de los valles pasiegos, su lugar de origen. Gracias a la larga tradición en la elaboración de productos lácteos, surge este dulce justo antes de comenzar la Edad Media.
El nombre proviene de la técnica tradicional con la que se realizaban, donde lo más importante era "sobar" (amasar) bien la mezcla para que fuese lo más suave y ligera posible. Su degustación era variada, pero habitualmente se transportaban en los cuévanos para ser comidos mientras se realizaban las labores del campo.
En un principio, para ser elaborados solo se utilizaban la miga de pan, los huevos, la mantequilla y la miel, pero con el paso del tiempo algunos ingredientes se sustituyeron (azúcar – miel / miga de pan – harina de trigo) o se incluyeron nuevos (frutas – anís). La receta más actual y típica se empleó por primera vez a finales del siglo XIX en el sanatorio del Doctor Madrazo (Vega de Pas) por una de las cocineras del centro.

QUESADA PASIEGA
Al igual que el sobao, la quesada es uno de los platos dulces más destacados de Cantabria, creado por los pasiegos para su degustación. Su origen no es exacto, pero en el siglo XIV se menciona un alimento de tales características en el libro "El Libro de Buen Amor".
Para su confección deben utilizarse como elementos: cuajada fresca, azúcar, harina, huevos y mantequilla como principales, para posteriormente utilizar otros ingredientes como canela molida, ralladura de limón o sal, en función del gusto. Todo ello se amasa y deposita en cazuelas de barro o porcelana para cocinarse a fuego lento.
La receta ha perdurado en el tiempo gracias a que ha sido pasada de generación en generación hasta la actualidad, donde destaca a nivel nacional y muchas empresas han comenzado a hacer sus propias quesadas.

